7 jun 2012

Como transformador de la filosofía


Partiendo de la diferencia establecida por Ortega y Gasset entre "ideas" y "creencias" (2), pensamos que hay en Martí dos "creencias" fundamentales que, por regir toda su actividad intelectual y político-práctica, son también decisivas para explicar tanto su actitud frente a la filosofía en su forma tradicional como su quehacer propio en este campo específico. Nos referimos, por un lado, a la "creencia" rectora de que el hombre que se quiere humano, tiene que echar su suerte con los pobres o hacer causa común con los oprimidos (OC 16, 67); y, por otro lado, a la no menos fuerte "creencia" de que sin el desarrollo pleno y libre de lo particular-diverso no se podrá alcanzar jamás una universalidad digna de este nombre (3).
Estas dos opciones son, a nuestro modo de ver, determinantes para entender porqué Martí entabla con la filosofía heredada una relación cuyo centro no se encuentra en el mero interés erudito de aprender y enseñar lo que han pensado las diversas escuelas filosóficas, sino que tiene su centro más bien en un examen crítico orientado precisamente a esclarecer cómo la filosofía en su historia se hace cargo de la vida y de la historia humana. En su relación con la filosofía a Martí le interesa menos la historia de la filosofía porque más le interesa saber la función de la filosofía en la historia; y, de modo especial, saber si es filosofía capaz de aportar a los procesos de cambios históricos a favor de "los pobres de la tierra" y de las diversidades oprimidas.
De aquí que interpretamos esa relación de Martí con la filosofía tradicional como una relación interesada por cambiar, por transformar la filosofía misma. Pero insistimos en que, precisamente por estar motivada por esa doble opción "ideológica" de Martí, su relación transformadora con la filosofía se expresa en un primer momento, como se acaba de ver, en una revisión de vínculo entre filosofía e historia. Quiere decir que Martí, desde sus opciones o "creencias" –que bien pueden ser calificadas de "prefilosóficas"–, se interesa por un tipo de filosofía cuyo saber o momento de reflexión teórica no sea una realidad aparte, un mundo otro, un mundo teórico, abstracto y separado de la vida real, sino que refleje en su mismo proceso constitutivo la cualidad histórica de ser saber de la historia humana; saber incorporado a la dinámica general del movimiento de transformación histórico-social. Prefiere Martí, para decirlo en otros términos, un tipo de filosofía que sea capaz de intervenir en el proceso real de las sociedades y culturas; y por eso revisa la historia de la filosofía al filo de un criterio –su propio o preferido modelo de filosofía– que le lleva a preguntar por la relación de las filosofías con la historia. Más aún, desde ese criterio, Martí enfoca su relación con la filosofía tradicional como una relación de discernimiento porque en ella se distinguirá entre la filosofía que reproduce su propia historia y pierde así el contacto con la historia de la humanidad; y la filosofía que se cumple como ciencia que trata de ver "por dónde va la vida humana" y "cómo se influye en ella" (OC 13, 193).
Interesado en una filosofía que piense la realidad y actúe o influya sobre ella, Martí condena, por superflua, la filosofía de los "catedráticos momias" (OC 13, 193); y aboga por una filosofía que tenga la historia real como uno de sus pilares fundamentales (OC 13, 75). La primera sería la filosofía de los eruditos, de los que reproducen lo pensado; pero que pierden el ritmo de la vida y se ponen al margen de los tiempos en que viven. La segunda es la filosofía que para Martí merece el nombre de filosofía: la filosofía de los que crean, de los que inventan soluciones a los problemas que les plantea la historia. Y Martí apuesta por ésta última porque es la filosofía que, sabiendo que "reproducir no es crear" y que "crear es el deber del hombre" (OC 11, 370), se pone en condiciones de marchar al mismo paso que la historia humana y de poder así contribuir a que el curso de la misma historia tome un rumbo ante el cual se pueda exclamar: "¡Cómo crecen las ideas en la tierra!" (OC 13, 90).
En un segundo momento, y ya a un nivel más concreto que éste anterior donde se trataba de presentar la vinculación entre filosofía e historia en un sentido general, la relación transformadora que entretiene Martí con la filosofía tradicional se manifiesta, además, en que el pensador cubano insiste en la necesidad de que la filosofía –como consecuencia de su primer postulado, naturalmente– sea una práctica teórica cuyo ejercicio quede finalizado por el programa histórico del "romper las jaulas a todas las aves" (OC 13, 163).
La filosofía debe así, según Martí, ser transformada en un momento de la dialéctica histórica de la liberación del hombre y de la naturaleza. De donde se sigue una consecuencia doble. Pues, por una parte, la filosofía debe romper la jaula de su propia tradición. Esto es, debe ejercerse como crítica de sí misma y liberarse de todo aquello que en su propia historia ha ido impidiéndole el ejercicio de su función histórica liberadora. Por eso entendía Martí la historia de la filosofía no en el sentido de la mera exposición, sino más bien como discusión abierta del camino recorrido y de lo alcanzado en él: "Historia de la Filosofía es pues el examen crítico del origen, estados distintos y estados transitorios que ha tenido, por que ha llegado la Filosofía a su estado actual" (OC 19, 365). Para poder cumplir su función de aportar a la liberación del hombre y de la naturaleza debe, por tanto, la filosofía cumplir esta tarea previa de liberación de sí misma.
Pero, por otra parte, está también, lógica y fundamentalmente, el aporte específico de la filosofía a la liberación histórica. Y esto reclama la transformación de la filosofía en una filosofía que se articule explícitamente como filosofía resolutiva; filosofía cuyo curso teórico-reflexivo está sujeto o, si se prefiere, orientado y finalizado por el principio de que "conocer es resolver" (OC 6, 18). Martí, para quien –conviene recordarlo– el positivismo "es un método permanente en la historia del hombre" (OC 19, 368) –es con esta exigencia de transformación de la filosofía en un sentido resolutivo uno de los primeros intelectuales americanos que procura poner en práctica aquella "filosofía positiva" que el argentino Juan Bautista Alberdi venía reclamando para nuestros países desde 1842 (4).
Entre Alberdi y Martí –sea permitido intercalar aquí esta aclaración– hay sin embargo una diferencia decisiva. Es cierto que ambos persiguen una filosofía "práctica" que ayude a resolver problemas históricos concretos; pero no es menos cierto que ambos difieren diametralmente en lo relativo a lo que podríamos llamar los "recursos" o el método de dicha filosofía, porque mientras Alberdi apuesta por un método de aplicación de las ideas europeas en América Latina, Martí prefiere el método de la creación, de la invención de soluciones propias ante problemas que son también propios.
Relacionado con esta problemática de la divergencia entre Alberdi y Martí está el tercer, y último, momento que queremos resaltar aquí en la labor martiana de transformación de la filosofía. Pues entendemos que Martí, siempre desde el criterio que le proporcionan las opciones aludidas, transforma la filosofía también en el sentido de que la historificación que él hace de la misma, implica como una de sus consecuencias esenciales la contextualización del pensamiento.
Para Martí entonces no hay una filosofía, sino que lo que hay, y debe haber, son filosofías contextuales; filosofías creadas en tiempos y contextos determinados. Y de ahí se desprende precisamente la transformación que él opera en la filosofía a este tercer nivel, proponiendo la creación de una filosofía "nuestra-americana" que sería justo la filosofía nacida de la ocupación con la historia y el contexto de Nuestra América. Filósofo representante de esta filosofía "nuestra-americana" no sería, por consiguiente, tanto el autor de graves y agudos tratados sobre temas de abstracta especulación, como –Martí lo afirma del escritor– "aquel que refleje en sí las condiciones múltiples y confusas de esta época ..." (OC 21, 163).
Por su contacto con la filosofía tradicional, por su juicio sobre la filosofía académica y erudita, pero sobre todo por su clarividente análisis de las necesidades de los países americanos, Martí sabe que la filosofía en América debe tomar otro rumbo: el rumbo que le imponen las urgencias históricas de pueblos que están todavía buscando su organización de la libertad y la justicia. Y si pudo dictaminar sobre la literatura de su tiempo lo siguiente: "La literatura de nuestros tiempos es ineficaz, porque no es la expresión de nuestros tiempos ... Hay que llevar sangre nueva a la Literatura" (OC 8, 222); pensamos que lo mismo hubiese podido decir de la filosofía. Y de hecho lo dijo con su ejemplo, con su modo de hacer filosofía, con su transformación práctica de la reflexión filosófica al hacer parte esencial del "oficio" del filósofo el hacerse cargo de su momento histórico y de su contexto.
Resumiendo podemos decir que Martí es transformador de la filosofía porque, superando la concepción que sugiere que se hace filosofía en la medida en que se continua la tradición de alguna escuela, rompe con la necesidad de la continuación de las escuelas filosóficas, para proceder al contraste de las mismas con la realidad histórica correspondiente. Más aún: Martí ejercita su "independencia racional" (OC 8, 222) frente a la tradición filosófica criticándola allí donde sus conceptos y escuelas se han convertido en "jaulas" que impiden el desarrollo creador del espíritu del análisis crítico de la realidad. De esta suerte Martí transforma la filosofía porque reabre su tradición a posibilidades nuevas (u oprimidas en su curso oficial), esto es, injerta en la filosofía semillas que pueden dar como frutos nuevas tradiciones en filosofía. Y acaso sea Martí, en última instancia, transformador de la filosofía porque su obra contiene un nuevo comienzo para la filosofía. Pero pasemos ahora a nuestro segundo punto, cuya presentación ayudará, sin duda, a aclarar esta imagen de Martí como transformador de la filosofía.

Notas
(2) Cfr. José Ortega y Gasset, Ideas y Creencias, en: Obras Completas, tomo 5, Madrid 1983.
(3) Entre los muchos textos que se podrían aducir aquí baste ahora mencionar: "Nuestra América"; "El hombre antiguo de América y sus artes primitivas", en: Obras Completas 8, 385; "Novedades de Nueva York", en: Obras Completas 11, 164; y "Cuadernos de Apuntes", en: Obras Completas 21, 55.
(4) Cfr. Juan Bautista Alberdi, Ideas para un curso de filosofía contemporánea, México 1979.
Raúl Fornet-Betancourt
Aachen, Alemania
© José Luis Gómez-Martínez

22 may 2012

"Cierta herencia genética predispone a ser genio o loco"


Un modo de mirar


El mundo no es apasionante ni aburrido: es como lo miras. Es creatividad, concepto etéreo que Carson aspira a transformar en ciencia. Por el intento, algo así como meter una mariposa en un frasco, le dan el doctorado en Harvard. Y por su método Creates: connect, reason, envision, absorbe, transform, evaluate, strength (conecta, razona, visualiza, absorbe, transforma, evalúa, consolida). Shelley se ríe de mis pifias en inglés y, al verme sonrojado, dice que son "adorables" y pide que vuelva a equivocarme: "El bilingüismo -añade- es creativo" (sobre todo -pienso yo- para quien posee la lengua dominante). Y si la creatividad es hija de la necesidad, a lo mejor de lo peor, aquí seremos muy creativos.
Empecé a interesarme por la creatividad cuando investigaba enfermedades mentales.

¿Por qué?
Porque determinada herencia genética predispone a ser creativo; también te hace proclive a psicopatologías: trastorno bipolar, esquizofrenia, adicciones...

¿Por qué el genio deviene locura?
Porque ambos dependen de nuestros filtros de percepción de la realidad. La percepción no sirve para captar al máximo lo que sucede, sino para no captar demasiado.

¿La vista sirve para no ver demasiado?
Si filtramos con rigidez la información exterior, caemos en la rutina y la pobreza mental; si filtramos menos, podemos ser más creativos; y si no filtramos nada, el chorro de percepciones de la realidad nos desborda hasta la locura. El loco ve demasiado.

¿Cómo regulamos esos filtros?
Con un neurotransmisor, la dopamina, que también estimula el tránsito entre los estadios mentales del proceso creativo. A más dopamina, más laxos son esos filtros. Hay personas que heredan cierta capacidad de modularlos y de modificar estados mentales.

¿Por qué con la misma predisposición unos son genios y otros enfermos?
El creativo añade a esa predisposición genética capacidad intelectual y talento. El talento ya no depende de la herencia, sino del trabajo realizado para adquirir habilidades. Así, el creativo recibe más información y además sabe procesarla y relacionarla. El psicótico simplemente se ve desbordado por ella.

¿Cómo?
Alucinaciones, ilusiones. El psicótico es incapaz de distinguir entre la información de la realidad y la creada en su propio cerebro. John Nash, el Nobel de Economía (Una mente maravillosa en la película), en su paranoia oía a los marcianos "del mismo modo en que concebía mis ecuaciones".

Aquí dijo que prefería esas voces, porque le hacían "más feliz que la realidad".
El psicótico acaba oyendo lo que quiere y puede llegar a preferir la ilusión, si le es menos dolorosa que la realidad. Esa misma habilidad también forma parte de la resiliencia y de todo proceso creativo. Estudié a un gran narrador que, de niño, para huir del maltrato de su padre alcohólico escapaba a los mundos que creaba en su mente.

¿Y acabó siendo un gran novelista?
En su caso, sí, pero, atención, sólo convirtió el escapismo en literatura cuando aprendió a hacer partícipes a los demás -con talento y técnica- de los nuevos mundos que había descubierto en sus fugas mentales.

El viaje es compartido o no es arte.
En lenguaje mítico: el creador se enfrenta a lo desconocido -el caos- y cumple la misión de matar al dragón, el miedo colectivo, pero, para convertir ese desafío personal en arte, tiene que regresar con algo, el conocimiento, que compartirá con todos.

Sólo tiene genio quien lo brinda.
El creador viaja hasta donde nadie había estado, pero no para huir sólo él -es locura- sino para llevarnos a todos con él: es arte.

Y sin arte, la humanidad no progresa.
Es su explicación darwinista, bioevolutiva: las mutaciones genéticas facilitan la creatividad a algunos humanos para que eleven la especie a nuevos estadios de conciencia. Van Gogh o Goya nos enseñan a ver y Mozart a escuchar: ensanchan nuestro mundo.

¿Cómo es el cerebro creativo?
Busca la novedad y la hiperconectividad: relaciona con facilidad y frescura conceptos y nociones -tiene visiones- que a la mayoría nos parecen imposibles de relacionar.

Sabe conjugar peras con manzanas.
Esa capacidad, desbordada, conduce a la esquizofrenia, uno de cuyos síntomas es la sinestesia: ver sonidos y oír colores. Logran así mezclar percepciones que la mayoría de los humanos sólo conocemos separadas.

También se logra con siete whiskies.
La humanidad siempre ha usado sustancias psicoactivas para modificar su percepción y estado de conciencia. Un dato: cinco de ocho premios Nobel de Literatura estadounidenses eran alcohólicos, pero -ojo- no fue su alcoholismo el que los hizo genios.

También hay grandes creadores de sanas costumbres pequeñoburguesas.
Aprenden a transitar por el proceso creativo sin sustancias psicoactivas, una ayuda peligrosa, porque, para obtener de ellas el mismo resultado, debes aumentar la dosis cada vez hasta llegar a la esclavitud de la adicción. Y sin libertad no hay creación.

¿Crear: transpiración o inspiración?
Con transpiración: sudor y esfuerzo, puedes adquirir talento y con él convertir en obra cualquier atisbo de creatividad.

¿Se pueden malgastar genes creativos?
Hemos estudiado a personas con una gran predisposición creativa heredada y visiones únicas, pero incapaces del esfuerzo necesario para convertirlas en obra.

¿Cómo se aprende la creatividad?
Hay muchas técnicas. Mi favorita es abrir y cerrar el foco: concentrarse en la hormiga hasta la molécula y después dispersarse de golpe en la infinitud del universo.

¿Algo más concreto?
Cuando se estanque en un problema, váyase a pasear y verá la solución en el cielo infinito o tal vez descubra así que no había problema. Cuando no pueda cambiar lo que ve, cambie su mirada y entonces verá...

¿Qué motiva al creador: dinero, fama, sexo, el cariño de los demás?
Es libre: encuentra la recompensa en su interior, en la creación misma.

- Shelley Carson, enseña creatividad en Harvard y Eada; autora de 'Tu cerebro creativo'
21/05/2012 

24 mar 2012

"El universo suena y cada persona tiene un sonido"



Resonancias

“El universo es una caja de música”, explica Eidler, “pues está construida en proporciones equivalentes a los intervalos de la octava musical”. Dijo Einstein, violinista y matemático: “Sólo quiero conocer a Dios; lo demás son detalles”. Y se puso a tañer con fórmulas la música del universo. En esa línea está Néstor Eidler, al que han llamado “médico de médicos”: imparte técnicas que permiten tocar mejor porque, de hecho, se sanan de bloqueos y disfunciones. Eidler insiste en que toca el alma a través de cuerpo y alma (“la espiritualidad pasa por el cuerpo”), y en que todos podemos resonar con el Todo. (nestoreidler.blogspot.com).


¿El universo es sonido?
¡Sí! Y la vida, vibración. Toda vibración es sónica. ¡El universo suena!

¿A qué suena?
Oígalo en esta grabación...

Oigo una melodía armoniosa...
Son las vibraciones captadas por la sonda Voyager en el espacio entre Júpiter y Saturno: es la resonancia del viento solar en la ionosfera de los planetas…

El universo suena, pues...
¡Está oyéndolo! Pitágoras (siglo VI a.C.) habló de la “música de las esferas”: Pitágoras debía de tener afinada la percepción de esta realidad cósmica vibrante que hoy la tecnociencia nos confirma.

¿Con qué implicaciones?
Los compositores de música más inspirados (Bach, Mozart, Beethoven...) quizá son personas capaces de conectar con los inmanentes y eternos sonidos del cosmos.

¿No crean? ¿Sólo transcriben?
La música no la inventó el hombre: ¡existe desde siempre! Toda música está aquí: se trata de captarla y plasmarla.

¿Usted compone?
Nací músico. Por mi sangre corren notas. Estudié violín... y quise contactar con David Oistrach, violinista y pedagogo judío ruso.

¿Por qué precisamente con él?
Yo no estaba conforme con mi sonido. Y escuchaba el de otros grandes violinistas: “Farsantes”, pensaba. Hasta que oí a Oistrach: “Es el único que no miente”, me dije...

No entiendo a qué se refiere…
En los otros percibía interferencias, o físicas o narcisistas... Oistrach era el único que me hacía vibrar, sentía que conectaba con la esencia... ¡Quise tocar como él! Como discípulo de Fedora Aberastury, ella me enseñó el camino a los misterios y hacia Oistrach.

¿El camino de los misterios?
Fue la creadora del método Aberastury, llamado sistema consciente para la técnica del movimiento, que te ayuda a reconectarte con tu primer instrumento: ¡tu cuerpo!

¿Y conoció al fin a Oistrach?
Conseguí una cita con él para verle tocar... ¡Y al cabo pude asistir a varias clases! Murió poco después: ¡llegué justo a tiempo!

¿A tiempo para qué?
Oistrach me confesó: “Sé que tengo secretos... pero no sé cómo enseñarlos”, y vio en mí a la persona que sí podría hacerlo.

¿Y qué enseña?
Que quien conoce el sonido lo conoce todo. Cada persona tiene un sonido. El universo es vibración, emanada del tictac de la polaridad originaria, y como el de tu corazón.

Sea más preciso.
Se trata de reactivar conscientemente esas notas de vida, mediante ciertos ejercicios tomados de los métodos de los pianistas Claudio Arrau y Fedora Aberastury: se trabajan cerebro, manos, lengua, plexos, articulaciones, columna, sentidos...

¿Para tocar mejor el piano o el violín?
Es indiferente el instrumento musical; tocar bien un instrumento ¡exige primero aprender a respirar bien! Exige reactivar los motores internos del movimiento...

¿Una especie de reset interno?
Se trata de recuperar tu armonía psicofísica, rearmonizarte emocionalmente, reaprender a activar correctamente tu energía, bloqueada por tensiones, ¡y de ahí se derivará un estado de inspiración creativa!

¿Y el músico interpretará mejor?
He conocido a intérpretes con bloqueos musculares, tendinitis, artritis... que perturbaban sus capacidades: tras el curso música- energía recuperaron sus facultades.

¿Qué es la relación música-energía?
“Dame una cuerda y te explicaré el universo”, proclamó Pitágoras: la vibración es función proporcional del segmento de cuerda… Música, matemáticas, geometría… Tu armonía interna responde a proporciones matemáticas, igual que el cosmos. Restablécela y la energía fluirá: conectarás con tu emoción y sonarás como un instrumento afinado...

No basta el dominio virtuoso de la técnica...
No. La música es como la religión: ¡un sendero para conectar con el absoluto! Esto lo podemos sentir todos.

¿En qué ocasión lo ha sentido más que nunca?
Di un concierto en una nave románica del monasterio de la Oliva (Navarra)... y perdí la noción del tiempo, como si todo fluyese solo y yo observase desde fuera... Vi pasar la eternidad... ¡Cualquiera puede experimentarlo!

Parece hablar de un yoga musical...
Mejor de unas artes marciales... En mis cursos con alumnos, trabajo con su alma... ¡Les toco el alma! Igual que toco el alma de un violín, toco el de las personas.

¿Un violín tiene alma?
Sí, una piececita de madera que une las paredes de la caja del violín, suelta, sin encolar, movible: yo la muevo una sola micra... y cambia el sonido.

Y... ¿en qué parte de mi cuerpo está el alma?
Descartes dijo que en la glándula pineal, que hoy sabemos que está conectada con la punta de los pies, con el dedo gordo de los pies: ¡el alma está en el dedo gordo!

¿Es usted un psicoterapeuta de músicos, por tanto?
Psique significa alma: sí. Les enseño que somos música, que todos tenemos un sonido propio, que a través del cuerpo podrás hallarlo: estarás tocando el alma. Y entonces resonarás a coro con el universo.


ENTREVISTA DE LA CONTRA DE LA VANGUARDIA, 14/4/2011

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110414/54140634101/el-universo-suena-y-cada-persona-tiene-un-sonido.html

Ondas y Música




Y en el principio era el Om, la Palabra, el “Logos” del vocablo griego que también significa sonido, el que se produjo con la primera vibración, igual que el grito que emitimos al iniciar nuestra vida aérea, sonido y música que nos acompañará por siempre.
Básicamente todo lo que existe es pura vibración, ondas que se transmiten en diferentes frecuencias.
Los componentes básicos de las cosas y de nosotros mismos, los átomos, adquieren “forma material” por la vertiginosa actividad de los electrones que no son sino ondas (“escalares”). Luz, colores, pensamientos, seres, cosas, dualidad partícula-onda.
Somos antenas para emitir y absorber ondas y el “montante” en nuestra vida dependerá de las vibraciones (informaciones) que permitamos o estemos preparados para dejar entrar, y que determinarán la calidad de las frecuencias en que nos moveremos (salud, pensamientos, conciencia, etc.).
Todos los seres y cosas emiten las llamadas “ondas de forma” (ODF), que afectan directamente al ordenamiento de nuestros electrones, a nuestra vibración, sin ser conscientes de ello. Así, las OF de un Buda sentado nos aportarán serenidad, las que emiten la famosa sonata K 448 de Mozart aumentará nuestra capacidad cerebral, mientras que el Adagio de Albinoni modulará las ondas del sueño haciéndonos dormir (como hacen en el hospital de La Paz en Madrid).
En la música, la melodía, el ritmo, las notas, las escalas, el “tempo”, la armonía,... “esculpen” las ondas musicales, pero es el “timbre” quien da la
“forma” a la onda, su calidad, lo que permite, por ejemplo, distinguir un Stradivarius del que no lo es.
Al igual que en la voz humana, serán las “onda de forma” de los armónicos, del timbre, “eso” especial, los que nos permitirán distinguir la voz de una persona de la de otra. Para el timbre no hay escala unidimensional científica posible, un ejemplo más de que lo especial en esta vida no se puede determinar tal y como gusta a una parte de la ciencia.
Las “ondas de forma” nos hablan de la “intención” de la vibración, son pura información y como decimos, tienen un impacto directo sobre nosotros.
Así, una persona nos da “mala vibración”, tal canción nos hace vibrar, o compartimos y nos envolvemos en la misma onda colectiva de una manifestación, un macro concierto, el pesimismo de la crisis evolutiva actual, etc., y sin ser muy conscientes del mecanismo, nuestro estado físico y psíquico es condicionado por esa onda emitida (cercano ejemplo del mundial de fútbol).
Desde las culturas más antiguas, se ha utilizado este fenómeno con variados fines más edificantes que en el ejemplo anterior. El canon de belleza griego, la construcción de templos, pirámides, música de culto, la estrecha relación entre las matemáticas, la Proporción Aúrea y la música ( Las Salmodias Liber Usuales, Pitágoras, Fibonacci, Beethoven, Mozart y su particular “efecto”, etc..), la geometría sagrada, etc.., son ejemplos de la búsqueda y el despertar en nosotros, de la belleza, la perfección, el orden y la unificación del mundo físico y espiritual.
El feng-sui es en este sentido, una de las más completas sabidurías para rodearnos de lo más saludable.
Un mantra, el gregoriano, la meditación Zen, o los tambores chamánicos nos hace viajar al alma o “interior” más profundo (onda cerebral Zeta ), y la música de órgano o la propia voz de un oficiante religioso, inciensos, etc., nos introducen en la onda
cerebral Alfa (unos 10 herzios ), en donde la capacidad de sugestión está aumentada por lo que dejamos entrar más fácilmente cualquier estímulo que nos llega (sermones, imágenes, etc.).
Una vez más, la ciencia confirma lo ya sabido por la tradición, en este caso en neurocardiología, de la mano de Andrew Armour. El corazón no es sólo una bomba muscular (sólo su 35 % de fibras lo son), tiene memoria y comparte con el cerebro las
cualidades de inteligencia dándole órdenes a través del nervio vago. Otra faceta para añadir al concepto de inteligencia emocional.
La música de sus 144 impulsos sónicos diferentes (fonones), guían nuestras decisiones y sentimientos más bondadosos. Confirmamos esto con frases: “tuve una corazonada”, “dilo con el corazón en la mano”, con simbologías, gestos (juramento), etc.
La música nos revive una situación, nos emociona y hace llorar, bailar, nos cura o estresa, nos transporta, pero ante todo es lenguaje universal y ondas que han de ser captadas con el corazón sin pasar por el tamiz de los perjuicios. Como decía el músico Maurice Ravel, “la música
primero ha de entrar emocionalmente”. Si escuchamos, expresamos o actuamos de, o con el corazón, estaremos sintonizando y reflejando nuestras mejores y necesarias frecuencias.

 Xabier Larrea Zabalegi

23 mar 2012

"El corazón tiene cerebro"


 
Ciencia y conciencia
Tras estudiar Matemáticas y la carrera de piano y órgano fue profesora en La Sorbona. Luego se instaló en India y participó en la creación de la comunidad de Auroville con Sri Aurobindo y Krishnamurti. Y poco después fundó en Quebec el Instituto para el Desarrollo de la Persona. Es autora de El poder de elegir, La libertad de ser y El maestro del corazón (Luciérnaga). Lleva muchos años investigando la intersección entre la ciencia y la conciencia y sus planteamientos son siempre rigurosos y están documentados. El próximo sábado expondrá en las jornadas sobre La Evolución de la Conciencia (CosmoCaixa) los descubrimientos sobre el cerebro del corazón y sus implicaciones.
Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?
No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Es inteligente?
Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera...
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.

Segunda conexión...
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera...
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta...
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.

¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

¿...?
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.

...
Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

Parece ciencia ficción.
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Pues parece que nadie lo utilice...
Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

¿Y cómo puedo activar ese circuito?
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje...

¿Santos las 24 horas?
Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

¿Y cómo nos libramos de ellos?
Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Ya.
Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.



http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120314/54267641495/annie-marquier-corazon-cerebro.html

Annie Marquier, matemática e investigadora de la consciencia.

Redes: La incertidumbre del Universo Cuántico



Estructura del Orden y Tiempo


" La música posee una estructura y un orden inherentes (Sears 1968). La música requiere una conducta cronológica, ya que la música existe solo a través del tiempo.
Además el ritmo de la música conlleva predicción: Una pulsación sigue a la otra, aún cuando la música no sea del todo familiar para el sujeto. Si además resulta familiar la predicción de los elementos musicales como la melodía, armonía, forma y timbre se darán de manera esperada y previsible. La predicción de los elementos musicales es lo que aporta seguridad, tranquilidad, y reconfortará al sujeto".